¡Hermoso film, hermosamente manueliano, hermosamente sortiano!
Destaco la singularidad de su composiciòn en forma de puzzle (que refleja la imagen còncavo-convexa de un fascinante personaje asimétrico como Sistiaga) y pondero su estructura circular que lo hace terminar donde comienza y empezar donde termina.
Como “La invenciòn de Morel” de Bioy Casares es un film infinito que vuelve a vivir con cada marea nueva, con cada luna llena
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Fernando Birri

 
 

Un proyecto de 20 años retomado en 2011, capturando el montaje de una retrospectiva de la obra de Sistiaga en Donosti, País Vasco, España.

 

Es en 1993 que Sistiaga, grande entre los grandes del arte vasco, aceptó la proposición de su amigo salvadoreño Manuel Sorto de ser el sujeto de una película documental. 18 años más tarde, del 16 de junio al 27 de septiembre, se llevó a cabo en el Centro Cultural Koldo Michelena de San Sebastián, una exposición consagrada a Sistiaga.

Sobre más de 400 metros cuadrados, 6 salas, 2 patios y para conmemorar que el artista festejaría sus 80 años, esta exposición inédita, tal una antología de su producción y vida artística, reagrupaba obras pictóricas y cinematográficas producidas desde hace más de 50 años. Es en esta ocasión que el proyecto del documental fue retomado. El rodaje del montage de esta exposición sirvió de nuevo punto de partida del proyecto.

La amistad cómplice entre estos dos personajes, así como su pasión por el arte compartido, le permiten a Manuel Sorto descubrirnos el hombre que se esconde detrás del artista. A través de estas conversaciones, Sistiaga se libra con honestidad, franqueza y confianza, y el documental nos conduce a lo más cercano de su profunda intimidad intelectual, en un viaje de luz y color al seno de esta historia vasca, hecha de reflexiones políticas, históricas, científicas, artísticas y humanísticas, percutantes, poderosas y libres de todo yugo ideológico.